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EL VETERINARIO

MEDICINA VETERINARIA

medico veterinario

¿CUANDO LLAMAR AL MÉDICO VETERINARIO?

Todos los que tenemos y queremos a nuestras mascotas y estamos pendientes a la salud y bienestar de nuestros animales, debemos saber que parte fundamental de la buena salud de la mascota se debe al médico veterinario, quien nos ayuda a encaminar la buena crianza y bienestar de nuestro perro.
Pero nos preguntamos frecuentemente ¿cuándo debemos acudir al médico veterinario? ¿bajo que circunstancias?, el malestar de un perro puede ser pasajero pero no obstante puede ser algo a tomarse a la ligera. Para determinar si debemos llevar a nuestro can al veterinario será una buena observación de nuestra parte y ver que síntomas puede tener; pero también debemos saber que tan urgente es la presencia del médico veterinario.

1.  Casos Urgentes, si usted observa los siguientes síntomas en su perro deberá acudir rápidamente al médico veterinario o en todo caso llamarlo:
Alguna enfermedad cardíaca o respiratoria puede traducirse en ausencia de pulso o latidos del corazón, ausencia de respiración o dificultad respiratoria, lengua y encías azuladas o blancas y principio de ahogamiento.

– Si el perro ha ingerido veneno o algún tóxico.
– Si el perro ha sufrido algún traumatismo grave como ser atropellado, haber caído de altura.
– En caso de quemaduras o electrocutamiento.
– Problemas gastrointestinales.
– Enfermedad del sistema nervioso, convulsiones y comportamiento extraño.
– Problemas urinarios o reproductivo.
Hay problemas o enfermedades de un perro que no dejan de ser de carácter urgente pero se tiene que tomar cartas en el asunto en las próximas 24 horas.

2.  Casos a tratar en las próximas 24 horas

– Enfermedad cardiaca o respiratoria, tos estornudos continuos.
– Problemas digestivos y de alimentación, algún tipo de desorden, vómitos o falta de apetito.
– Enfermedades del sistema nervioso o muscular.
– Problemas reproductivos, sobre todo los post parto en caso de perras gestantes.
– Problemas de piel, heridas no cicatrizadas o sangrantes.
– Constante babeo.
– Inflamación de las articulaciones.
– Secreción del ojo u oído.
– Gusanos (miasis).
– No comer o beber durante 24 horas.
– Bultos anormales o protuberancias que son dolorosas.
– Sangrado por la nariz.

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